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Sísmica y Agua. Al pan pan y al vino vino.


Ante las declaraciones mediáticas relativas al potencial daño de las actividades de exploración sísmica y en particular acerca de su impacto sobre los recursos hídricos, considero oportuno ofrecer los siguientes planteamientos en contraposición a afirmaciones que han circulado y que adolecen de sustento, a saber:


a) No existe normatividad y las empresas hacen lo que quieren.


Falso. Existe un amplísimo marco de referencia local, amén de un buen número de guías internacionales, para desarrollar la actividad sísmica garantizando el mínimo impacto. A continuación algunas de las guías/normas nacionales vigentes:


Guías ambientales del Ministerio del Medio Ambiente (1998)

Documento muy completo generado después de un amplio proceso de concertación y basado en consideraciones técnicas, que ha probado ser exitoso y que sin embargo, podrÌa beneficiarse de una actualización.


Norma Icontec NTC 5067 (2002)

Planificación y Gestión Ambiental de Proyectos de Exploración Sísmica Terrestre.

Normatividad recomendada para sísmica terrestre compatible con las guias ambientales y con las principales normas internacionales.


Resolución Corporinoquia (2009)

Establece la obligación de presentar unas Medidas de Manejo Ambiental, que se construyen con participación de las comunidades y cuyo cumplimiento está sujeto a verificación en campo por Corporinoquia. Contempla sanciones en caso de incumplimiento. Aplica para todos los departamentos en jurisdicción de Corporinoquia.



Resolución Cormacarena(2013)

Establece la obligación de presentar unas Medidas de Manejo Ambiental, que se construyen con participación de las comunidades y cuyo cumplimiento está sujeto a verificación en campo por Cormacarena. Contempla sanciones en caso de incumplimiento. Aplica para todos los departamentos en jurisdicción de Cormacarena.



Conceptos de otras corporaciones regionales

Las corporaciones regionales que no tienen implementados trámites específicos, son contactadas por la empresa operadora para cada proyecto y conjuntamente se establecen los requerimientos a seguir.


La verdad es que no es fácil encontrar una actividad donde se hayan implementado tantos controles ambientales como en la sísmica. A continuación se enumeran algunas de las acciones ambientales de observancia rutinaria durante un programa sísmico:


Prohibición de corte de vegetación de más de 10 cm de diámetro, levantamiento de inventarios de nacederos y cuerpos de agua, actas de vecindad para construcciones y estructuras en un corredor de 100 metros a lado y lado de la línea, aplicación de distancias mínimas establecidas por la autoridad ambiental, implementación de veedurías ciudadanas, visitas de auditoría de la ANH y de las autoridades ambientales, observancia de las normas de disposición de residuos, contratación de auxiliares ambientales para certificar el 100% de los puntos de fuente, prohibición de caza y pesca y muchas otras que no incluyo por razones de espacio.


Vale decir, que la regulación actual es abundante pero también contradictoria, inestable e insuficiente en muchos casos. Un esfuerzo por unificar dicha regulación resultaría ampliamente beneficioso para todas las partes.


b) La sísmica es obsoleta. Ya existe la ¨sísmica satelital¨.


Falso. Se ha llegado a sugerir que existen métodos satelitales que pueden reemplazar la sísmica con la supuesta ventaja de ser capaces de identificar directamente la presencia de hidrocarburos con niveles de precisión y resolución nunca vistos. Se argumenta además, que dichos métodos no producen ningún impacto ambiental y ya han sido utilizados con éxito en Colombia. Lamentablemente, esto no es cierto. Si bien, existen numerosos métodos de exploración por satélite, estos sirven un propósito regional y ayudan, en combinación con otras herramientas geofísicas, a enfocar los esfuerzos en etapas muy incipientes del proceso exploratorio. En consecuencia la sísmica es y seguirá siendo por mucho tiempo, la técnica por excelencia para definir prospectos.



c) La sísmica seca el agua.


Falso!. El cambio climático, los procesos de deforestación y empleo de técnicas productivas no sostenibles han sido identificados claramente como los responsables de la degradación del medio ambiente. Los impactos de la sísmica han sido magnificados pero los estudios realizados, que son numerosos, muestran invariablemente que las causas reales se encuentran en otra dirección.


El Dr Alberto Sarria - UNIANDES- (autoridad en el tema) en una de sus publicaciones relativas al tema escribió:


  • En Colombia a la detonación de las cargas empleadas para la exploración sísmica se les ha intentado asignar propiedades destructivas casi mágicas que van en contra de las leyes naturales y así surgen confusiones que a un funcionario público mal informado y siempre ocupado, le restan capacidad de acción y le estimulan la toma de decisiones equivocadas que perjudican en el corto plazo a los exploradores y desalientan a la industria petrolera, con el agravante de que en el largo plazo perjudican al país porque si por agotamiento de los yacimientos actuales Colombia debe importar combustibles, el nivel de vida de los colombianos decaerá porque el producto per cápita se reducirá apreciablemente. Se escucha que los disparos de investigación acaban con las fuentes de agua, que afectan las construcciones de manera grave, que reducen la producción lechera de los hatos, que afectan la frecuencia con que ponen huevos las gallinas, que matan los peces de estanques a cien o mas metros de distancia y que pueden producir deslizamientos de ladera. Es demasiado difícil que en condiciones de ocurrencia tan puntual y tan corta en el tiempo ocurran estos efectos de manera que afecten regiones enteras.


Desde 1995 se han adelantado varios estudios que han medido el impacto real de las detonaciones sísmicas (todos están disponibles para consulta). Las comunidades y autoridades ambientales y hasta los periodistas locales han sido testigos de los resultados de los experimentos donde se demuestra con hechos y datos, que la sísmica es una actividad de bajo impacto. En ningún caso se evidenció un deterioro de las propiedades hidrodinámicas de los cuerpos de agua cercanos ni tampoco se advirtió agrietamiento en edificaciones cercanas que pudiera ser atribuido a la sísmica.


Iguales resultados se documentan una y otra vez en otros países como México y Argentina y se ha anunciado que en Perú se está revisando el requisito del Estudio de Impacto Ambiental para sísmica en su territorio. Existen múltiples ejemplos de zonas donde se han adelantado abundantes trabajos de sísmica y hoy en día exhiben una salud ambiental extraordinaria.


No obstante lo anterior, actualmente se trabaja en el diseño de un nuevo estudio de campo para obtener un nuevo set de mediciones que confirme lo anotado y sirva de aporte a una eventual actualización de las Guías Ambientales para Sísmica.



d) La exigencia de licencia ambiental para sísmica sería la solución.


El establecimiento del requerimiento de licencia ambiental no haría más que introducir tiempo y complejidad al proceso con el agravante de que no abordaría el verdadero origen del problema. El hecho de que una empresa obtenga previamente licencia ambiental para hacer sísmica no garantiza que la actividad se adelante de manera responsable ni subsana los vacíos de la normatividad actual. Hipotéticamente y en términos puramente prácticos, la cantidad de recursos y personal que se requerirían para que el Ministerio del Medio Ambiente estudiara y controlara oportunamente todos los proyectos de sísmica bajo un esquema de licenciamiento ambiental sería inmanejable.



CONCLUSION


Lejos de ser una amenaza para el medio ambiente, la actividad de exploración sísmica es una oportunidad de oro para mejorar el conocimiento de nuestro territorio. Casi invariablemente las empresas petroleras desarrollan acciones de inversión social voluntaria y procuran apoyar los planes de desarrollo a nivel local. De existir políticas ambientales regionales y planes estratégicos a corto y mediano plazo, sería relativamente fácil lograr sinergias poderosas entre la industria (todas las industrias) y el estado para actuar sobre las problemáticas ambientales prioritarias. Lo anterior es igualmente aplicable a los temas sociales y en general al concepto de sostenibilidad.


Tradicionalmente nos ha quedado más fácil encontrar las diferencias que los puntos de encuentro, pero el momento histórico nos exige un enfoque integral y pragmático pues de no producirse descubrimientos de importancia, podríamos estar enfrentando una situación de pérdida del autoabastecimiento en 5 años, con consecuencias económicas devastadoras.


Agua o Petróleo NO ES la disyuntiva. Agua y Petróleo es el reto y podemos resolverlo de manera perfectamente sostenible.


Señor lector, lo invito a que se informe. No trague entero y exija datos que demuestren lo que se dice. Hay personas haciendo afirmaciones temerarias que alarman al país y no contribuyen a la solución.


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